Los franceses ya han descubierto que la negrura de la piel no es razón para abandonar a un ser humano al capricho de su torturador. Quizá llegue el día en que se reconozca que el número de patas, la pilosidad de la piel o la terminación de hueso sacro son razones igualmente insuficientes para abandonar a un ser sensitivo al mismo destino.
Jeremy Bentham.
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