sábado, 21 de mayo de 2016

Mirando un animal.

Tal vez sea Gaia la que te necesita
para jadear, retozar y acoplarse,
jugar y desangrarse a través tuyo.

Animal, tú que observas este mundo
sin interpretaciones ni prejuicios:
¿Qué realidad es la real? ¿La que percibes
con tus sentidos limpios de opiniones,
o la que mi intelecto juzga cierta?

Tú cumples bien con tu breve destino:
ves cuando miras, oyes cuando escuchas,
estás presente con toda tu esencia.

Tú no te jactas de espiritualidades.
No pretendes ser: eres el que eres.
Apiádate, animal, de mi ignorancia:
tú que vibras a pleno y que te exaltas,
enséñame el secreto de la Vida:
a entregarme con tu misma inocencia
para que Gaia me encuentre disponible.

Animal: principiante compañero
de este viaje al que llamamos Vida...

¿Quién te mueve, quién te impulsa, quién te habita?
¿Quién se irá de ti cuando mueras?
¿Llevando qué experiencias, qué misterios?
¿Para qué simple o profundo aprendizaje
gozas y sufres silenciosamente?.



Virginia Gawel.

No hay comentarios:

Publicar un comentario