Llanto de lobo viejo,
testigo de mil batallas,
superviviente de la última cacería
del hombre contra su pueblo.
Lágrimas de alma herida,
llamas que abrasan el cuerpo,
golpean con la violencia
de ser el único con vida.
Cicatrices que tejen el tiempo
y cuartean el alma
de lucha y de resistencia;
Aúlla a los espíritus nómadas
de los compañeros muertos;
recita versos a la libertad de las montañas,
estrofas de sangre y rebeldía,
aire y fuego;
grita a la rosa de los vientos,
que su especie no se domestica,
ni tiembla ante las fauces humanas.
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